sábado, 27 de abril de 2013

Charade.

Hola, perdón por desaparecer durante dos meses enteros (casi tres). Gracias por el comentario para que vuelva, voy a tratar de volver por ustedes, les juro que voy a tratar. Pero tienen que saber que se me va a complicar, porque mientras el año pasado mi único trabajo era alimentar este maravilloso blog, ahora he vuelto a estudiar y no tengo tanto tiempo para leer ociosamente, sin embargo voy a poner todo de mi para poder hacerlo.

Cheyenne, de diecinueve años, intenta mostrar una vida perfecta para enmascarar los recuerdos de su pasado. Encontrar a su novio con otra mujer en su primer año de universidad pone en peligro esa imagen de perfección.

Colt, de veintiún años, nunca quiso ir a la universidad y nunca espero valer nada, pero cuando el último deseo de su madre es que obtenga su título, no tiene más remedio que fingir que eso es lo que él también quiere.

Cheyenne necesita un novio falso para vengarse de su ex y Colt necesita dinero para cuidar de su madre, por lo que llegan a un acuerdo que beneficia a ambos. Pero, ¿y si el pasado de Cheyenne no es lo que ella pensaba? Pronto están intercambiando una farsa por otra —perdiéndose uno en el otro para olvidarse de su dolor. Cuanto más juegan su juego, éste más se convierte en la única cosa que tienen que se siente real.

Tanto Cheyenne y Colt saben que la vida no es fácil, pero ninguno de ellos esperan la tragedia que amenaza con acabar con su farsa y separarlos para siempre.




Es un libro que al principio no me llegaba a gustar, me parecía muy superfluo y que se quedaba mucho con lo carnal de la relación entre los personajes, pero a medida que fuí avanzando entendí más a los dos. Y al final, sorprendentemente, terminé llorando y amando exageradamente a Colt.


Charade

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